Aldea almonteña
El Rocio, lugar de fiesta y jolgorio para unos, y lugar de fe y devoción para otros. En mi opinión, se podría decir que es una mezcla entre esas dos opiniones tan abstractas.
En el Rocio se junta esa devoción de la gente por la Virgen y esa felicidad que siente cada uno de los rocieros cuando pisa las arenas de la aldea almonteña. Un ambiente de celebración, que destapa la felicidad de la gente, que se podría explicar al son de una sevillana bien bailada, un "buchito" de aguardiente y un poco de agua fresca.
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